Caso de estudio
Contenido en LinkedIn Activación de empleados Formación

Un fabricante chino de cables convirtió a 40 ingenieros en embajadores en LinkedIn.
Presencia mundial, pero ni rastro de cultura LinkedIn.

Sesenta días después, el panorama era otro. Esto es lo que cambió y lo que no.

40 Embajadores apuntados
160K Visualizaciones en 60 días
1.400 Seguidores en la página

El contexto

Fabricante chino de cables eléctricos y de fibra óptica. Exporta a 45 países. El equipo comercial vivía dentro de WeChat. Los distribuidores e ingenieros de proyecto en África, Sudeste Asiático o Sudamérica buscaban a la empresa en LinkedIn y no encontraban prácticamente nada: una página con un logo borroso, dos líneas de descripción y la última publicación de hace ocho meses.

El problema de fondo era otro. La compañía tenía técnicos sobre el terreno por todo el mundo. Ingenieros que tienden redes de cable, pisan reuniones de obra, pasan cada semana por casa del cliente. Tenían historias que conectaban con los compradores. Lo que pasaba es que no las contaban en ningún sitio.

Nuestro enfoque

No arrancamos por la página de empresa. Arrancamos en una sala de formación.

Dos talleres, con dos días de margen entre ellos. El primero cubría lo básico: cómo es un buen perfil de LinkedIn, cómo decide el algoritmo qué contenido mostrar, por qué comentar publicaciones ajenas cuenta tanto como publicar las propias. La segunda sesión fue puramente práctica: los participantes redactaban su primer post durante el taller. Algunas piezas salieron en bruto (un técnico escribió tres frases sobre la instalación de un transformador y, sinceramente, estaban muy bien; apenas las tocamos).

En total se apuntaron cuarenta personas distribuidas en cinco países. Cada semana les llegaba un dossier: dos o tres publicaciones preparadas para personalizar, un artículo del sector y una consigna del tipo «comparte una foto de tu última visita a obra y escribe dos frases sobre lo que viste».

Una tabla de clasificación seguía la participación. Sin premios ni grandes alardes, solo nombres en un tablero. La gente reacciona a eso mucho más de lo que parece.

En la página de empresa publicábamos en bilingüe, inglés y mandarín: instalaciones de proyectos, certificaciones de producto, hitos técnicos. La idea era que, cuando alguien aterrizara desde una publicación de un empleado y entrara a revisar la página, encontrara algo sólido a lo que agarrarse.

Los resultados

La participación se quedó en el 58 % el primer mes. Está bien, sin más. Honestamente, esperábamos algo por encima. Se aceleró el segundo mes, en cuanto la gente vio que a sus compañeros les llovían reacciones.

Alcance combinado de los 40 participantes: 160.000 visualizaciones en 60 días. La página corporativa pasó de 200 a 1.400 seguidores.

La historia que contamos siempre: un ingeniero de campo en Nigeria subió la foto de una instalación de cables en una subestación. Publicación corta, sin retoque. Un distribuidor regional la vio, entró a la página y mandó una consulta ese mismo día. Una publicación, una foto, un lead. Eso es exactamente lo que sucede cuando la activación de empleados funciona de verdad.

El equipo de marketing retomó el programa cuando terminó nuestra intervención y lo ha extendido ya a un segundo grupo.

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